martes, 28 de octubre de 2008

El negocio bancario


Como consecuencia de la actividad económico-financiera-productiva de un determinada región y a partir de un determinado momento histórico, se presentó la circunstancia de que el público comenzó a necesitar y a apreciar ciertos y determinados servicios bancarios, y que también comenzó a tener mayor confianza en las propias instituciones bancarias, las que sin duda ofrecían ellas mayor comodidad y mayor seguridad a sus clientes en cuanto al manejo y a la custodia de los importantes y valiosos recursos monetarios… y entonces… y entonces… comenzó lo que propiamente puede llamarse el negocio bancario moderno…

A través de la operativa bancaria corriente, por cierto las distintas instituciones bancarias reciben depósitos y otorgan préstamos, y como en mayor o menor grado y de una manera o de otra toda la gente utiliza el sistema bancario nacional, los recursos dinerarios otorgados en préstamo en buena proporción se revierten en forma de nuevos depósitos en el propio sistema bancario nacional, lo que sin duda y en alguna medida da la posibilidad de otorgar nuevos préstamos…

Este especial mecanismo está en la base del negocio bancario, y es el que de hecho provoca la creación del llamado dinero bancario o dinero escritural…

El dinero bancario así también llamado dinero escritural, designa pues a los recursos dinerarios creados de la forma un tanto tramposa y artificial que recién fue referida, ya que este concepto atañe a las especies monetarias que solamente existen como asientos contables en los libros de las instituciones bancarias… el monto total o global de los préstamos bancarios otorgados a empresas y a particulares podría exceder las propias existencias monetarias del país en cuestión, y esta especial y particular circunstancia puede generarse y provocarse, porque las propias instituciones bancarias frecuentemente asumen ellas frente al público una posición deudora muy superior a los reales recursos dinerarios que estas organizaciones efectivamente tienen…

Por lo tanto, es claro que el dinero escritural se crea sobre la base de un importante endeudamiento de las propias instituciones bancarias, y estas organizaciones perfectamente suelen soportar esta situación, en la medida que sus deudores vayan pagando sus deudas, y también en la medida que los agentes económicos continúen teniendo confianza en el sistema bancario y financiero… y cuando estos dos supuestos dejan de cumplirse… y cuando estos dos pilares se resquebrajan… por cierto las instituciones bancarias comienzan a tener problemas… y entonces… y entonces… sobrevienen las crisis financieras que tanta preocupación generan en el público y en la dirigencia…

La base misma del negocio bancario consiste pues en generar un cierto efecto multiplicador sobre las propias existencias dinerarias… y entonces… y por cierto… perfectamente podría decirse que estos nuevos y adicionales recursos dinerarios son creados mediante un artilugio contable y de la nada… y con muy poco respaldo efectivo…

Y en relación a esta cuestión… y en relación a esta cuestión… por cierto parecería lícito poder aquí aplicar el clásico concepto marxista de la apropiación indebida o apropiación de plusvalía…

En efecto, con el actual sistema financiero-bancario parecería que los banqueros efectivamente corren muy pocos riesgos, y que a pesar de esta cómoda situación ellos por lo general obtienen buenas ganancias… y entonces naturalmente surge la idea de que estos recursos se quitan de los sectores productivos (empresarios, trabajadores, etcétera), ya que por cierto la producción, el comercio, y el propio consumo, mucho se beneficiarían si el crédito fuera más barato…

Véase que la propia viabilidad del negocio bancario de hoy día, radica ella en el hecho de que muchos empresarios y de que también muchos consumidores necesitan crédito para poder producir, para poder invertir, para poder iniciar un negocio o llevar adelante una idea, y a veces también para poder consumir, y por lo general y de una manera o de otra, es el negocio bancario el que directa o indirectamente provee esas necesidades crediticias… por cierto, hay instituciones y también hay personas que tienen dinero y que directamente podrían prestarlo a quienes lo necesitan sin necesidad de la intermediación bancaria… pero por cierto ello no es lo frecuente, por la desconfianza que en muchos casos se tiene respecto del cobro de letras, de cupones, de pagarés, de conformes, de cheques diferidos, y de otras formas de deuda…

No caigamos aquí en la banal e inútil discusión sobre si los banqueros se llevan o no se llevan la parte del león… no arremetamos aquí en contra del sistema bancario actual, achacándole males que tal vez no tenga o que tal vez no provocó… miremos hacia el frente… miremos hacia el futuro y el porvenir…

Indudablemente, mucho se ganaría en eficiencia, en eficacia, y también en disminución de costes, si el crédito se hiciera más barato…

Pues bien, pensemos entonces en una importante reforma estructural del sistema financiero y bancario, de forma que en la nueva situación el crédito resulte ser efectivamente mucho más barato que hoy día…

Y por cierto… y por cierto… en nuestra opinión ello es perfectamente posible y plausible… en la medida de que pongamos el bisturí a fondo… en la medida que nos decidamos a utilizar el dinero digital… en la medida que nos atrevamos a utilizar el dinero nominativo y virtual, o sea el dinero telemático y escritural…